El testigo invisible

19Ago16

testigo_invisible

He leído “El testigo invisible” de Carmen Posadas. Está magníficamente escrito y la historia te va enganchando desde el principio, haciéndose más adictiva conforme vas progresando en su lectura.

Trata de los últimos días de la vida de los zares de Rusia, sus hijos y su entorno más cercano, desde que comienza la Gran Guerra, pasando por la Revolución del 17 y acabando en la ejecución de la familia imperial junto con algunos de sus criados más allegados.

El final (además de porque lo dice la historia) lo conoces desde el principio por el propio libro… luego da para atrás y va desarrollando toda la secuencia. La manera que utiliza la autora para ello es plantearnos dos lineas temporales: una a finales del siglo XX en Montevideo, donde Leonid Sednev vive sus últimas horas en una residencia y otra linea que es el propio relato de Leonid sobre lo acontecido entre 1914 y 1917 en la corte imperial rusa.

Leonid había sido “water baby” al servicio de los Romanov. Un water baby era un crío que, gracias a su pequeña talla, podía meterse por la red de tuberías y estufas de los palacios para ocuparse de su limpieza y mantenimiento… verdaderamente hemos mejorado bastante en lo que a las leyes sobre el trabajo infantil se refiere… al menos en esta parte del planeta que se ha dado en llamar primer mundo.

Bueno, pues Leonid aprovecha las rejillas de respiración del sistema de calefacción para cotillear todo lo posible, en especial una de las hijas del zar por la que está colado como solo se puede estar a esa edad. Y de esta manera nos vamos adentrando en el día a día de los zares, sus cuatro hijas y su hijo y heredero, que padece de hemofilia.

La historia es tierna: los zares se quieren y quieren a sus hijos y la vida es bastante idílica hasta que comienza la Gran Guerra (a la que después, cuando vino otra tan grande o más, hubimos de denominar Primera Guerra Mundial para diferenciarlas). Digo que la vida era idílica y debo aclarar que para los poderosos, porque los pobres que eran muchos, viván bastante regular tirando a mal.

Uno de los personajes más interesantes resulta ser el retrato que nos hace Carmen Posadas de Rasputín, especie de santón con presuntos poderes mágicos y un inmenso poder real sobre la zarina y otros personajes de la corte.

La historia va evolucionando hasta el confinamiento final de la familia en Siberia en la “Casa del Propósito Final”, enigmático nombre que no hacia presagiar nada bueno.

En fin, que el libro es muy recomendable: entretiene y se puede aprender un poquito de historia de nuestro inefable siglo XX.

 



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