Reencuadre y sinceridad

23Jun12

Leo en los apuntes de un curso de PNL (programación neurolingüística), una anécdota que me ha llamado grandemente la atención. Ignoro si es verídica, pero en todo caso puede servir para alentar la polémica sana. La transcribo (más o menos): “Durante los disturbios callejeros en París durante el siglo XIX, el comandante de un destacamento  del ejército recibió órdenes de despejar una plaza de la ciudad disparando a la gente. Llegó a la plaza con su tropa y tomaron posiciones encañonando a la multitud. Se hizo un silencio tenso y aterrador y el oficial desenvainó la espada y gritó: “Señoras y señores, tengo orden de disparar contra la chusma. Pero dado que veo una gran cantidad de ciudadanos honestos y respetables delante, les ruego tengan a bien irse para que pueda disparar contra la chusma sin hacerles daño a ellos”. La plaza se despejó en cuestión de minutos.”

Según el texto donde lo he leído, esta forma de abordar una situación, a todas luces conflictiva, es un ejemplo de reencuadre. Reencuadre viene a ser dar otro enfoque al asunto en cuestión. Podría decirse también que es una forma de manipular al personal para conseguir lo que deseamos (en este caso que se despeje la plaza).

Me encuentro con cierta frecuencia con ese tipo de personas que hacen de la sinceridad mal entendida su bandera y te espetan: “Yo soy muy sincero” y dan ganas de contestar “Tu, lo que eres es muy bruto”. No creo que sea sinónimo de falsedad el no decir todo lo que se nos pasa por la mente. Pensemos en la noble tarea de la diplomacia entre países, en la ONU por ejemplo. Si todos los representantes de los países fueran “muy sinceros” se armaría probablemente la primera guerra mundial de este siglo.

Pero volvamos a nuestra anécdota: se trata de un ejemplo claro de tratar a las personas como lo que podrían llegar a ser en lugar de cómo lo que son. Este procedimiento parece que da mucho juego en la motivación de las personas. Pero ojo!: debe corresponderse con un sentimiento sincero, porque, en caso contrario, se tomaría por sorna y sería profundamente contraproducente. Y aunque el otro no lo percibiese, si no hay sinceridad, estaríamos claramente ante una manipulación.



One Response to “Reencuadre y sinceridad”

  1. Para mí la cuestión es… ¿hasta dónde creemos que puede llegar el otro? Y mi respuesta: “mientras dependa de él o ella lo que quiere hacer, llegará hasta donde quiera” . Un abrazo fuerte, Paloma!🙂

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