Einstein y la falsa modestia

23Nov11

A Einstein le fue concedido el premio Lord Taylor y, en el breve discurso que pronunció al recibirlo, dijo textualmente: “Respecto a las palabras de cálido elogio que se me han prodigado trataré de no discutirlas. ¿Quién cree qué todavía exista la modestia auténtica? Me arriesgaría a que me consideraran un viejo hipócrita. Comprenderán, por tanto, que no tengo valor suficiente para afrontar tal peligro. Lo único que corresponde, por consiguiente es confirmar mi gratitud”.

Supongo que según las ideas de cada uno, se podrían tomar estas palabras como producto de la prepotencia o, por el contrario, expresión de un fino sentido de la asertividad y de la propia valía del personaje.

Es cierto que la falsa modestia, cuando es obvio que se trata de tal, resulta bastante desagradable por ser, según su propio nombre indica, falsa.

Y también es cierto que a muchas personas les cuesta mucho recibir y aceptar un elogio. En este caso, quizás no procede hablar de falsa modestia, sino más bien de cierta timidez o desagrado por tener en un determinado momento un papel protagonista. Creo que lo mejor en una situación así es simplemente, como hizo Einstein en el caso relatado, aceptar y agradecer.

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One Response to “Einstein y la falsa modestia”

  1. Me encanta, Paloma. Siempre dando en el clavo. Gracias! Mari.

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